Ojalá no saliese el sol
y fuese eterna esta noche.
Agarrarlo con mis propias manos,
y sentir las quemaduras,
que abrasasen mis manos,
y que luego, mientras me curas,
nos abrazase la luna
mientras sigue el Sol escondido
porque no le hemos dejado salir.
Ojalá nunca llegase el ascensor
y no me tuviese que ir,
y fuese para siempre la espera en tu puerta,
mientras me esperas
y sonríes.
Que nunca llegase a por mi,
para bajarme al mundo real,
y no tuviese que decir nunca adiós
ni despedirme.
Cayó el telón de acero,
y llegó la realidad,
también cayó la cortina
y comenzó la función.
Cayó la venda que cubría mis ojos
según me decías,
y vi el mundo,
vi la realidad.
¡Qué maravilla vi,
qué mundo para vivir!
¡Qué ciego estuve,
teniendo delante tanta belleza,
y yo sin poder verla!
Me arranqué la venda
y dejé libres mis ojos,
para poder verte mejor
para poder ver lo que todo el mundo debería....
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