-¡Vete a la mierda! ¡Tú me has abandonado! - Gritó.
Lanzó su botella de whisky casi vacía y se estrelló contra la pared de aquella habitación, estallando en mil cristales y dejando una oscura mancha en su color claro. Los últimos restos de bebida que quedaban en el vidrio goteaban por la mared magullada ahora por el impacto de la botella.
Él, tras el impulso para lanzar la botella, cayó al suelo, como rendido ante la impotencia de gritar y que nadie le escuchara. Rendido por tener que destrozar una botella para poder escuchar un ruido que le recordara que no estaba sordo, que todavía escuchaba, pero no había nadie que le hablase. Rendido ante la vida que le torturaba. Sólo. Y rendido.
-¿Por qué te fuiste? Yo te quería... Eras lo único que tenía en mi vida. Era tan feliz contigo que no necesitaba a nadie ni nada más, y nunca lo busqué... - Se escuchaba su voz entre sollozos. - Vivía para ti cada minuto que tenía. ¡Vivía por ti una vida que habíamos inventado juntos y que duraría por siempre! ¡Nunca acabaría! No entiendes que ahora no tengo nada....
Su llanto, dolorido, cortaba sus palabras. Él, arrodillado todavía, miraba al infinito, proyectado en una pared vacía, blanca, sin nada más que el whisky barato estrellado antes, esperando encontrar allí el sentido de su vida, perdido hace mucho tiempo. Sus lágrimas de dolor formaban un charco bajo sus rodillas hincadas. Quería levantarse, pero no podía. No tenía una razón para hacerlo...
-¿Por qué te tuviste que morir? Por qué...-Su alient oahogado, interrumpido por aquel lamento, le privaba de la respiración en ocasiones. - Por qué tuviste que cerrar nuestra historia sin ni siquiera dejar que me despidiera...Por qué te quiste tanto....
En aquel momento, sus lágrimas pasaron del dolor al odio, en un ataque violento, gritando de rabia mientras su cabeza se alzaba mirando al techo, intentando ver más allá de él.
-¡Y tú! ¡Cabronazo! ¡Tú me la quitaste! No tenías por qué tomarla, pero lo hiciste. No me dejaste verla antes de que te la llevase....¡Me la quitaste con odio, con rencor! ¡Maldito seas! Yo te maldigo... - Desgarró su voz gritando y señalando hacia arriba - ¡YO TE MALDIGO! Era mía....era lo mejor. Y ya no está... No la encuentro....
Su cuerpo, casi fulminado, víctima tanto de la botella acabada como de la tristeza que le rompía por dentro, cayó casi fulminado, a plomo contra el suelo. Sus lágrimas seguían bañando su cara hasta llegar al suelo, sin parar de sollozar. Se arrastró por el suelo hasta llegar a los cristales resto de la botella estrellada. Cogió un trozo grande y lo miró desde su posición arrastrada. Lo miró y sonrió, ya de rodillas, mientras cortaba su brazo derecho.
Apareció entonces una silueta femenina, poniéndole la mano en el hombro mientras él continuaba allí, arrodillado.
-Te quiero... - Dijo él.
-Te quiero - Dijo ella.
-Llévame contigo....
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