martes, 17 de julio de 2012

Neverland



He vuelto. Como veis estoy por aquí. He pasado unos días fuera. Estaba en Neverland. La mayoría no conoceréis ese lugar. Yo sí. He conocido otros sitios, me gusta mucho viajar. Pero ningún sitio como Neverland. He pasado unos días maravillosos rodeado de hadas y de aventuras, de criaturas mágicas y de gente buena y mala, como Peter y Hook. He conocido elfos y piratas. He estado enfrentado a caballeros medievales y a magos. Los peores eran los samuráis y los indios, qué genio tenían. Había también superhéroes en Neverland. Jamás creeríais la cantidad de gente que allí había. Yo, como Jedi que era, usé la fuerza para ayudarles a todos a conseguir la esfera que aquel Alquimista, torpe como él solo, había golpeado y nos había traído a Neverland, y sólo con ella podríamos volver a casa. 

Pero viviendo en un lugar tan mágico, en una vida sin parar, rodeados de locuras, ¿quién quiere volver a casa? ¿Quién quiere golpear una esfera mágica que forja a partir del fuego del Averno robándoselo a una criatura satánica, conocida como La Cosa, tras conseguir ingredientes jugándose la vida? ¿Quién quiere salir de Neverland y abandonar ese mundo tan inigualable?
Una vez entras en un lugar tan fantástico nunca quieres salir. Podría haberme pasado una vida entera en Neverland. Porque allí se vuelve a ser un niño otra vez. Y vuelves a disfrutar como un enano. Y el tiempo nunca pasa. Cuando estás allí, como todo es ilusión y alegría, parece que el tiempo se mantiene como si nada. Pero es mentira. Todo lo bueno se acaba. Y tarde o temprano golpeas la esfera del Alquimista. Y se acaba todo. 



Vuelves a casa esperando que te llamen de nuevo las hadas. Buscando por todos los rincones de la habitación los ingredientes para fabricar la esfera. Pero no están. Ni siquiera están los shaddas, ni la Cosa. Nadie que te ataque. Te miras al espejo y ya no eres un niño perdido. Eres una persona más.
Eres otro como yo, que cuentas cosas de Neverland, y te pueden tomar por loco. Y de hecho ya lo haréis. No habréis entendido nada de lo que he escrito. Nada sobre alquimistas, esferas, hadas y demás. ¿Sabéis por qué? Porque la única manera de saber la existencia de algo tan único como Neverland, es poder vivirlo. Y este Neverland, este país de Nunca Jamás, no es ficticio. Para mí existe de verdad este lugar. Un sitio en el que por un tiempo puedes ser un asesino mercenario dando la vuelta al mundo, o un explorador en el antiguo Egipto. Puedes ser un espíritu infernal samurái, o qué se yo, un druida celta. Da igual. Da absolutamente igual lo que seas, porque cualquier pintura en la cara, cualquier papel, cualquier persona que seas, lo que hará será dibujar realmente una sonrisa tanto en ti como en todos los que tienes cerca. 

La magia de Neverland es inolvidable. He vuelto de allí y ahora estoy aquí. Pero todo lo que he vivido en ese lugar, toda la gente que he conocido, y todo lo que se ha hecho allí, permanecerá en mi memoria por siempre. Y seguiré buscando esa esfera que golpear para algún día poder volver a vivir todo de nuevo. Porque el mejor rincón del mundo, está allí. Digáis lo que digáis. Yo quiero volver al País de Nunca Jamás.


 Os esperaré allí a todos. Y muchas gracias por haberme hecho entender toda la magia, toda la vida que fluye en Neverland. Volveremos a vernos más allá...
 

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Mañana las cartas están echadas. Los culos inquietos. La suerte y el destino en el aire. Mañana....
SPIDERMAN




QUE DIOS NOS COJA CONFESADOS...

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