jueves, 19 de julio de 2012

Cómo vomité viendo Amazing Spiderman

Durante tiempos largos e incesantes hemos visto libres adaptaciones cinematográficas de historietas y cómics diversos. Véanse productos triunfantes como Batman Begins o El Caballero Oscuro, otros regocijantes, como X-Men Primera Generación. Algunos ultracostrosos como Juez Dredd y Stallone matando salvajemente asesinos, pederastas, ladrones y violadores. Pero, entre luces y sombras, ha habido muchas sombras. No Sombras Tenebrosas, aunque de mierda vaya la cosa. Sombras como Los 4 Fantásticos y Silver Surfer, carente de sentido. Sombras como The Punisher: War Zone. Sombras como The Spirit. O Hulk. Hulk, por Dios. ¿Qué demonios fue eso? A partir de ahora Hulk de Ang-Lee es como la Plaza de Tianamen. En 2003 no se rodó nada.

Resumiendo, para que os hagáis una idea del horror del mundo. Se puede hacer una adaptación pasándote la historia por donde te sudan los calzoncillos, como La trilogía orgíastica de Batman, o sin ir muy lejos, Los Vengadores, o puedes pasarte la historia por las garras de Lobezno haciendo Lobezno: Orígenes, y también, puedes acabar con la vida de inocentes, por gracia de Marc Webb y hacer esto....


The Amazing Spiderman, 2012. Marc Webb.



QUÉ ASCO. Es decir, reconozcámoslo. Sabía a lo que iba. Pero no a esto, dios mío. Esperaba que me callasen un poco la boca y no fuese tan mala como esperaba, pero es que es de coña. Una película hecha sin ningún tipo de preocupación, sin respeto a los fans ni al personaje. Como cojer una pila de cómics de Spiderman, comenzar a arrancar páginas mientras te masturbas y decir: voilà. He aquí mi historia perfecta.


Claro joder, como es el año de Batman y los Vengadores, la casa por la ventana. Y como el que no folla es porque no quiere, estrenamos Spiderman entre las dos. Y decimos que, para variar es un peliculón. Perdóneme usted, señor Webb. Pero váyase a la mierda. Es un conjunto de efectos especiales perdidos en el vacío, intentando llegar a la altura de un verdadero Spiderman pero perdiendo totalmente la esencia del mismo, colándolo en pleno siglo XXI dando una patada a la puerta y diciendo: EH, AQUI ESTOY YO. Pero los tiempos no cambian así. No deberían, y por ello, me parece una declaración de guerra contra mi persona. No obstante, ahora mismo os expongo las razones de mi odio racional y totalmente justificado, para que veáis que NO me equivoco y NO me arrepiento de una sola palabra.

Empecemos con el guión. O guiones varios. Digo esto porque, atendiendo un poco, dejando atrás el OOHH vaya, telarañas, y el GUAU, flipas con el 3D, y entrando un poco a fondo, entiendo este largometraje, porque lo descalifico de la categoría de película, como un conjunto de argumentos perdidos en la nada que se van deshilachando a medida que avanza la historia. 
OJITO SPOILERS.
Todos sabemos que Spiderman empieza sus andanzas justicieras persiguiendo al asesino de Tío Ben, que, maldito seas Charlie Sheen, por participar en este asesinato cinematográfico. Perfecto. Partiendo de que la muerte de Tío Ben es, con todas las papeletas, la puta peor muerte de la historia, se pone a seguir al asesino. Bien, Spidey, bien. ¿Por qué de repente le deja de seguir? Se mete en callejones de drogas y delincuencia intentando encontrarle y se pasa una hora de película tras él. Pero ahí muere la cosa. Supongo que se cansa, o se pone a jugar con los chicos mayores, como el lagarto leproso. Bien, ahí muere una trama. Posteriormente, Peter Parker, fotógrafo de profesión y archiconocido, encuentra un periódico en el que ofrecen una recompensa por fotos del lagartoleproso, y como buen chico que es, va a las alcantarillas a hacer unas fotos. Se monta una red de telarañas cojonuda para obtener unas instantáneas del lagarto y tal, y le hace las fotos. ¿Y qué? Ahí queda la cosa. Hace unas fotos que no se vuelven a mencionar y el Lagarto leproso termina encontrando la cámara propiedad de Peter Parker. Dí que si, campeón. Lucha contra una bestia salvaje en las alcantarillas para dejar tu nombre, dirección, medidas e intereses. Así se hace.

No words.

Aparte de estas meteduras de pierna en el guión, podemos observar como faltan escenas en la película, en la que deberían pasar cosas. Cosas como que Puter y Gwen empiecen a salir, o algo así. Porque de la noche a la mañana están dale que te pego sin más. En ningún momento comienzan a salir ni nada. Y la Tía May, posiblemente uno de los personajes Marvel más importantes carece de relevancia en la película. Si pusiesen un maniquí, un ordenador, o qué se yo, un pedazo de cartón, haría la misma funcion. NINGUNA. Sólo descubre en alguna escena de esas que no salen que su sobrino es Spiderman. Pero tampoco lo aclaran. Tienen el afán ese de dar misterio a todo sin saber que realmente no llegan a explicar nada.

Así, sin más. Amoríos en la gran pantalla.

Pero mi rama argumental perdida, aparte de la invstigación a ninguna parte de la policía sobre el Dr. Connors, es cuando mediante un superg maligno, el Dr Connors nacificado, buscando la superioridad de la raza de los lagartos mutantes, convierte a todo New York en lagartos mutantes. A lo que todo esperamos ver una ultra-invasión caótica de lagartos. Pero no. Sólo vemos a un lagarto contra Spiderman.Aún asi, pese a cagarse en el guión, retoman esa trama podrida para desconvertir a todoso esos figurantes a los que les habían pagado un bocadillo para que Spiderman salve mucha más gente. 

Lamentable.

Y es que no es cuestión de vacíos legales e históricos. Sino de respeto.
Desde siempre, Peter Parker era un cerebrito, un friker, un mindundi. Un gili, vaya. Era carne de cañón. Escoria de instituto. No era un malotillo. No iba en skate. No defendía a nadie. No era esa basura que vemos en este largometraje. Y llevaba GAFAS. no lentillas. Joder, Peter Parker llevaba GAFAS. Y por eso cuando la araña le pica, recupera la visión y no necesita gafas. Y le pica LA araña. No le devoran mil quinientas arañas en un nido de super-arañas ultra-radiactivas. Venga ya, iros a la mierda. Por lo menos esta vez aclaran que las telarañas se las fabrica él, no son producción natural de su cuerpo.

Mirad el flow que tengo vacilando a Flash. Soy Peter. Un malote.

 Guau. No me puedo creer que por alguna causa que no explican, haya hecho esto.Maravillas del guión

Y desde luego, Peter Parker no se insipiró en ningun luchador mexicano para hacerse el traje. Que no se a qué estamos llegando, Dios mío. Que van a meter al Santo y Blue Demon en la industria Marvel. Santo y Blue Demon con los Vengadores contra Drácula y el Hombre Lobo, próximamente. Sus muertos. 
Luego, pues eso, ni una mención a Mary Jane, ni Harry Osborn, se hace amigo íntimo de Flash Thompson, es un fucker. Ese NO es Peter Parker. Os juro que el rollito Crepusculero, famos oen el mundo entero, que hay en toda la película me hace sangrar por los ojos. Sin llegar a la escena del tejado que en fin, palabras me faltan para describir mi sufrimiento.

 Llorádme lo que queráis, pero he visto Godzillas de los 60 mejores hechos que el lagarto.

Tras la primera hora de película, que consiste en una serie de diálogos absurdos, de relleno y sin sentido al más puro estilo de The Room, te das cuenta de que no merece la pena pagar por ver esto. Y cuando la película genera incoherencias entre ella misma llegas al punto límite. 
Vamos a ver. Desde un primer momento Spiderman sabe que el Lagarto leproso es Curt Connors. Y desde que encuentra la cámara vomitiva, Curt Connors sabe que Peter Parker es Spiderman. Ergo, ¿por qué cada vez que descubren una pista nueva se asombran como si hubiesen descubierto América? ¿Por qué ese dramatismo innecesario cuando el argumento está más que resuelto? Todo este dramatismo, buenamente, se acompaña de una banda sonora HORRIBLE, que destruye todo el clímax de la película. Totalmente inoportuna, intentando generar epicidad donde no la hay o no debería haberla. Y como no, sobreactuaciones. El señor Curt Connors no actúa. Monologuea. Aparece, sobreactúa con un monólogo y se va. Forzadísimo. Casi tanto como en puto Garfield este de mierda. Ahí se pudran. Tan pésimo como el Lagarto en sí. Tanto por su actuacion como por sus efectos especiales, posiblemente el peor villano de la saga Spiderman. Y Decían de Spiderman 3... A favor de Connors, decir que después de su período ario y nazi de superioridad se redime y acaba salvando a Spiderman.

Viviendo en una alcantarilla. De donde salió la peli. De una puta alcantarilla

No obstante, su purificación no le quita de la cárcel o lo que sea donde está metido al final para llegar a la peor escena post-créditos. Esta manía marveliana de meter una escena al final ha llegado a sus límites. Porque intentan colarnos un enganche para una secuela. Pero..¿y qué? Quién es el señor del sombrero? ¿Es Norman Osborn? Ese mismo Norman al que le dan tanto bombo durante la película porque por algun casual, pasandose la historia por el forro, se está muriendo y necesita una cura y sabe Dios qué más. ¿Es el indio maléfico sicario de Osborn? ¿Es el zancudo? ¿Es Octopus? ¿Es el Señor Spock? ¿ES NICK FURIA?

Vuelve, Tobby, VUELVE.
Pero...¿Qué han hecho con mi película?


Podría seguir aquí eternamente, porque créedme que hay tanto cerdo que no se por dónde empezar la matanza. 
Pero voy a hacer una reflexión final. Para estas cosas, películas así hay que tener vocación. Vocación y cojones de hacer las cosas bien. Imaginación hace falta en ocasiones. Y criterio vulcano. Tío Ben dijo una vez que "Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad", cosa que tampoco se dice en la película. Y en este caso, Marc Webb, ha querido enfrentarse al toro, rodar una película, asumir un gran poder, pero no ha sabido ser responsable, ni poder llevar ese peso encima. Fracaso lamentable. Nuevamente, destrucción de Spiderman...Hasta cuando...Hasta cuando....

Agacha la cabeza y sigue caminando...que ya te vale.


De vuestro amigo y vecino, Bruno Díaz.


PRÓXIMAMENTE: Recuperando la fe en la humanidad. Crítica de El Caballero Oscuro: la leyenda renace

martes, 17 de julio de 2012

Neverland



He vuelto. Como veis estoy por aquí. He pasado unos días fuera. Estaba en Neverland. La mayoría no conoceréis ese lugar. Yo sí. He conocido otros sitios, me gusta mucho viajar. Pero ningún sitio como Neverland. He pasado unos días maravillosos rodeado de hadas y de aventuras, de criaturas mágicas y de gente buena y mala, como Peter y Hook. He conocido elfos y piratas. He estado enfrentado a caballeros medievales y a magos. Los peores eran los samuráis y los indios, qué genio tenían. Había también superhéroes en Neverland. Jamás creeríais la cantidad de gente que allí había. Yo, como Jedi que era, usé la fuerza para ayudarles a todos a conseguir la esfera que aquel Alquimista, torpe como él solo, había golpeado y nos había traído a Neverland, y sólo con ella podríamos volver a casa. 

Pero viviendo en un lugar tan mágico, en una vida sin parar, rodeados de locuras, ¿quién quiere volver a casa? ¿Quién quiere golpear una esfera mágica que forja a partir del fuego del Averno robándoselo a una criatura satánica, conocida como La Cosa, tras conseguir ingredientes jugándose la vida? ¿Quién quiere salir de Neverland y abandonar ese mundo tan inigualable?
Una vez entras en un lugar tan fantástico nunca quieres salir. Podría haberme pasado una vida entera en Neverland. Porque allí se vuelve a ser un niño otra vez. Y vuelves a disfrutar como un enano. Y el tiempo nunca pasa. Cuando estás allí, como todo es ilusión y alegría, parece que el tiempo se mantiene como si nada. Pero es mentira. Todo lo bueno se acaba. Y tarde o temprano golpeas la esfera del Alquimista. Y se acaba todo. 



Vuelves a casa esperando que te llamen de nuevo las hadas. Buscando por todos los rincones de la habitación los ingredientes para fabricar la esfera. Pero no están. Ni siquiera están los shaddas, ni la Cosa. Nadie que te ataque. Te miras al espejo y ya no eres un niño perdido. Eres una persona más.
Eres otro como yo, que cuentas cosas de Neverland, y te pueden tomar por loco. Y de hecho ya lo haréis. No habréis entendido nada de lo que he escrito. Nada sobre alquimistas, esferas, hadas y demás. ¿Sabéis por qué? Porque la única manera de saber la existencia de algo tan único como Neverland, es poder vivirlo. Y este Neverland, este país de Nunca Jamás, no es ficticio. Para mí existe de verdad este lugar. Un sitio en el que por un tiempo puedes ser un asesino mercenario dando la vuelta al mundo, o un explorador en el antiguo Egipto. Puedes ser un espíritu infernal samurái, o qué se yo, un druida celta. Da igual. Da absolutamente igual lo que seas, porque cualquier pintura en la cara, cualquier papel, cualquier persona que seas, lo que hará será dibujar realmente una sonrisa tanto en ti como en todos los que tienes cerca. 

La magia de Neverland es inolvidable. He vuelto de allí y ahora estoy aquí. Pero todo lo que he vivido en ese lugar, toda la gente que he conocido, y todo lo que se ha hecho allí, permanecerá en mi memoria por siempre. Y seguiré buscando esa esfera que golpear para algún día poder volver a vivir todo de nuevo. Porque el mejor rincón del mundo, está allí. Digáis lo que digáis. Yo quiero volver al País de Nunca Jamás.


 Os esperaré allí a todos. Y muchas gracias por haberme hecho entender toda la magia, toda la vida que fluye en Neverland. Volveremos a vernos más allá...
 

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Mañana las cartas están echadas. Los culos inquietos. La suerte y el destino en el aire. Mañana....
SPIDERMAN




QUE DIOS NOS COJA CONFESADOS...

lunes, 16 de julio de 2012

Coming back... soon...





CAN'T YOU SEE WHAT YOU'VE DONE TO ME?


No véis, ingenuos, lo que habéis hecho...Estáis demasiado ciegos para ver nada...

Hubo una vez una película llamada Finding Neverland, o Descubriendo Nunca Jamás. Hablaba de como se inventó el cuento más bonito que existe. La felicidad más pura hecha historia. Hablaba de cómo empezó todo. Cómo se empezó a ser feliz.
Pero el mundo ha cambiado. Todo ha cambiado. Todo lo habéis cambiado. Lo habéis destruido y sin daros cuenta. 

Próximamente. 
Destruyendo nunca Jamás...